El cuchitril

La memoria de las mujeres

Marzo 26, 2008 · 4 comentarios

Del libro Alexios o el tratado del inútil combate de la genial Marguerite Yourcenar. Una joyita que matizó mi estado de ánimo en este complicado inicio de semana.

“La memoria de las mujeres se parece a esas mesas antiguas que utilizan para coser: están llenas de cajones secretos. Algunos están cerrados desde hace mucho tiempo y no se pueden abrir, otros contienen flores secas que han quedado reducidas a polvo de rosas; otros, madejas enredadas, a veces alfileres. La memoria de María era muy complaciente, le servía para borrar su pasado”.

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4 respuestas hasta el momento ↓

  • Gabita // Marzo 26, 2008 a 8:31 pm | Responder

    Que sencilla forma de describir nuestra memoria y que tan cierto es que estamos llenas de cajitas y gavetas con cientos de secretos pero en muchos casos, como el mío, la memoria no es tan complaciente y borra el pasado.

    Creo que general, hombres y mujeres, muchas veces insistimos en abrir los cajones que guardan cucarachitas secas y que asustan, creo que nos esmeramos en abrirlos con la esperanza de que se hayan vuelto polvo y ya no nos espanten pero quedamos igual o más aterrados que al principio.

    En cambio, las gavetas en las que guardamos dobladitos y con mucho cuidado los recuerdos bonitos las dejamos ahí, queditas por que pensamos que así están mejor y nos da miedo tocarlos y que se arruinen pero cuando luego de un tiempo nos atrevemos a abrir las cajitas los recuerdos se ven borrosos, han perdido ese color brillante que los hacían realmente mágicos y por el cual habíamos decidido guardarlos.

    “Lo que no se usa se daña”, eso dice mi mamita, entonces por qué mejor no usar todos los días los recuerdos lindos -esos que nos causan sonrisas y nos hacen despegar los pies de la tierra- y dejar en las gavetas frías y oscuras las cosas tristes, las que no queremos recordar.

    Capaz que si de verdad dejamos a un lado lo malo se pudre y se hace polvito que se lleva el viento, siempre deja un toque sucio algún rincón pero nada que no podamos ignorar (algo así como una marquita de dedo en la pantalla del celular).

    Yo desde hoy voy a sacar las cosas lindas de los cajones de mi cabecita loca para voy a jugar con ellos todos los días, cada vez que pueda, a ratitos aunque sea para que no oxiden ni se borren y me den la alegría que me hace falta ¿Y tú? Prométeme que al menos vas a intentarlo

  • Ignacio // Marzo 26, 2008 a 8:48 pm | Responder

    Gabita: creo que tu comentario complementa (o amplia) de muy buena manera lo que Yourcenar escribió. Sin duda, sé que todo lo que ponés ahí lo hacés de lo más profundo de las gavetitas de tu ser.
    Yo tengo una memoria amplia que todos los días me recuerda las cosas lindas que he vivido y la fortuna de la gente especial que se ha cruzado conmigo, y, aunque no lo creás, este tipo todos los días pone los pies en el piso con la esperanza de tener el mejor día y, por qué no, compartirlo con gente especial. Palabra, ya lo estoy intentando.

  • Jorge A. // Abril 5, 2008 a 5:20 am | Responder

    ¿y, al fin, disfrutaste el libro? Esas luchas interiores que Leo Garnier usa para ilustrar el sinsentido de la teoría neoclásica del consumidor, pareciera que te abren una ventana a esos mecanismos nebulosos, de diversas formas, de la mayoría de los humanos. Seguimos —como dice san Pablo, bueno, parafraseándolo— sin poder hacer todo el bien que queremos, pero deslizándonos más fácilmente en otras cosas que no queremos como nuestras prioridades, pero que nos arrastran.

    Va a ser más difícil escoger tu regalo de cumpleaños de este año, que se acerca…

  • Ignacio // Abril 5, 2008 a 5:04 pm | Responder

    El libro no me gustó… me encantó. Pero qué decir de un libro que me regaló un gran amigo que también me introdujo en la “Creación” maravillosa de Gore Vidal o en la exploración exquisita de contradicciones humanas de Marguerite Yourcenar. No sabés con cuántas ganas espero el 11 de mayo para ver la nueva joya de la corona.

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