El cuchitril

Papá, el abuelo perico

Mayo 6, 2008 · 1 comentario

Esto lo tenía entre pecho y espalda. “Papá” murió hace una semana.

Quisiera agradecer a quienes, de forma cuantiosa y solidaria, nos dieron su cariño y compañía, física o espiritual. Creo que lo más difícil no fue dejarlo ir –su prolongada agonía era lacerante para todos– sino presenciar la despedida de mi abuelita y mis tías, sobre todo la que ha vivido con ellos dos, en la misma casa, toda su vida.

Su descanso nos inundó de tranquilidad y su presencia se siente en todas sus palabras y enseñanzas. Cuando mi amiga Adri Ramírez lo conoció, Papá le dijo que él era como un perico: a veces estaba arriba, a veces estaba abajo, pero antetodo estaba bien agarrado de la rama. Por eso, Adri lo bautizó desde ese día “el abuelo perico”.

No cabe duda que su vida estuvo llena de penalidades y sacrificios, pero él siempre se sujetó de la rama. La de él era la rama de los valores inclaudicables, la rama de la fe inquebrantable y las firmes convicciones. Con el amor que siempre nos dio, en realidad se convirtió en tronco y de él brotamos todos sus hijos, nietos y bisnietos, como ramas que esperan sostener una prolífica estirpe de gente pobre, sencilla, pero honrada y trabajadora

Descansa mi viejito, pero no se fue. Aquí lo siente todavía su nieto, el que tanto se le parecía a su paisano, el astuto “Nayo Coto”.

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1 respuesta hasta el momento ↓

  • Christian // Mayo 12, 2008 a 3:53 pm | Responder

    Bro, si hay algo de lo que se tienen que sentir felices todos ustedes es de haber sido el producto del “abuelo perico”, quien les seguirá inundando de amor y cariño, porque eso que nos dejan nuestros viejitos queda tan pero tan arraigado dentro del corazón, que es difícil no distinguirlo.

    Sea el recuerdo de todos los gratos momentos su mayor consuelo, y por supuesto su alegría, ya verás como dentro de unos meses algo te hará recordarlo repentinamente y en tu cara brotará una sonrisa y una bendición para él, hasta los momentos de dolor dejan una “extraña” felicidad en la posteridad.

    Un abrazo para toda tu familia, y uno muy especial para vos,
    Christian

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