Por muchas razones, nos llegamos a sentir tristes, frustrados, cansados, infelices y, hay que decirlo, le perdemos la pista a la vida. Son momentos de desesperanza en los cuales nos cuesta encontrarle sentido a la existencia.
Pero también llegan otros de profunda satisfacción, en que uno siente que está bien ubicado, que tiene rumbo definido y camina en dirección al sol.
Este es uno de esos momentos para mí. Me siento pleno, contento y lleno de esperanza, al menos en el ámbito profesional y familiar. Espero que también eso llegue a trasladarse al plano personal, donde siento el suave letargo de la soledad (temo que me gusta mucho y me ha costado entrar en “frecuencia”).
Es eso. Solo eso quería compartir.