Anoche salí a entrenar un rato. Al salir de mi casa todavía permanecía la lluvia en forma de diminutas partículas en el aire y el olor a tierra y hojas mojadas que se desprendía del parquecito me devolvió 15 años atrás.
¡Qué sensación renovadora trajo la lluvia! ¿Cómo algo así te cambia el ánimo? No lo sé, pero en mí operó una deliciosa variación de estado.
Bendita sea esta lluvia.
1 respuesta hasta el momento ↓
Christian // Abril 2, 2009 a 2:43 am |
“Here comes the rain again
Falling on my head like a memory
Falling on my head like a new emotion”
Me encanta la paz que me genera el escuchar la lluvia, el verla, la oportunidad que me brinda de escaparme en las páginas de un libro, en las escenas de una película, en la melodía de esas canciones que parecen haber sido hechas en medio de un temporal porque se acoplan armoniosamente con un aguacerito, o de meditar al son del gota a gota.
Y qué decir de una noche de sueño cobijado por la lluvia…
La lluvia me gusta inclusive cuando voy a la playa por extraño que pueda parecer.
…Huele a agua, y solamente ese hecho me genera paz.