El cuchitril

la luz

Enero 31, 2009 · 6 comentarios

La crisis ha golpeado a varios amigos míos, gente buena y trabajadora que ahora se encuentra en una situación de desprotección e incertidumbre.

Comparto su dolor y preocupación. Al igual que ellos, todos los días y sus noches me entrego sin reservas y con pasión a lo que hago. Es triste pensar que eso no sea suficiente para tener un trabajo o consolidar un negocio.

Afortunadamente, todavía se le encuentras resquicios a la vida, por donde la luz pasa y permite que la esperanza se mantenga vida. No todo anda mal cuando existen espacios para creer, soñar, hacer y compartir algo bueno.

Ayer recibí mi hogar –en todo el sentido de la palabra—. Un lugar donde cultivaré, con la ayuda de mi gente querida, el sustento material, pero también los anhelos y la vida diaria. Se trata de un gran esfuerzo para comenzar y una larga carrera de constancia en adelante. Una razón más para aferrarme al optimismo y no desfallecer antes los golpes.

Creo que Dios nos da libertad para construir nuestras vidas y es alentador pensar que esta nueva página la tengo enfrente de mí, blanca y ávida de escritura. Que Dios me dé sabiduría para hacerlo bien y fuerzas para nunca renunciar a este ímpetu sano y arrollador que me tiene el corazón desbocado.

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Crisis y recorte de empleos

Enero 29, 2009 · Dejar un comentario

Los rumores corrieron por la Web y en llamadas telefónicas como una chispa sobre un camino de pólvora. Hasta ahora nadie confirma la cifra, pero los despidos en Grupo Nación –el principal conglomerado de medios de Costa Rica—son más realidad que ficción.

Informa-tico.com habla de 100 empleados (incluyendo 16 periodistas). Dentro de los cesados se encontraría el otrora emblemático periodista del periódico La Nación Mauricio Herrera y su veterano colega Luis Rojas Coles.

Se prevé el cierre de la versión impresa del periódico universitario Vuelta en U (del que fui columnista invitado ☹) y que solo le sobreviva su exitosa versión Web. A mi me parece una lamentable muerte técnica del experimento de GN que, a pesar de su inestable comienzo de la mano de una directora de cuyo nombre no quiero acordarme, había ido ganando en contenido y feeling.

Ayer la farmacéutica Merck Sharp & Domme casi cerró operaciones, al recortar a 104 empleados, y hace unos días la firma odontológica Align Technologies también decapitó un centenar –o más—de técnicos dentales o incipientes dentistas que diseñaban frenillos.

Esos son apenas de los primeros casos en el país de un fenómenos en pleno auge en el resto del mundo –sobre todo en los países desarrollados— y que es achacado a la crisis económica global.

Pero, y siempre hay un pero, creo que más allá de la crisis detrás de muchos de esos despidos existe una intención de las grandes empresas por deshacerse de “equipaje extra” y no existe mejor momento que cuando todos los demás lo están haciendo.

Soy comunicador y asesoro en imagen, sé que despedir gente no es buena noticia e impacta la reputación de una empresa –más si cotiza en bolsa—. Aún queriendo, las empresas se cuidan de hacerlo por separado por razones obvias. Pero cuando el mundo se revuelve en una crisis, es el momento ideal para hacerlo.

Creo que en gran medida la crisis ha caído como anillo al dedo para pasar cabezas por al guillotina y me temo que eso se vaya a ver con más frecuencia en el país.

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esperanza

Enero 27, 2009 · 2 comentarios

Cuanto más duro y oscuro se ponga todo, más insisto en sostener mi esperanza.

Creer que, apoyado en Dios, puedo seguir adelante ha sido una consigna para mi estos días.

Y cada vez que a ella he recurrido, aunque con golpes, he salido vivo. Sigo vivo y, más importante aún, con esperanzas.

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Un año

Diciembre 30, 2008 · 10 comentarios

Decir que el año se fue volando, sería un lugar común (aunque no por eso menos cierto).

Lo cierto es que este año, al menos para mí, fue un año de pruebas, obstáculos y desafíos. No todos superados, pero sí que me hicieron creer en muchos sentidos o me desnudaron en otros.

Un año que me gastó más de lo usual, me mostró lo que vale la lealtad y, hay que decirlo, también el amor.

En lugar de hacer una lista de cosas por hacer (somos tan buenos para hacerlas) mejor miro atrás, me traigo conmigo lo bueno y veré si puedo enterrar lo malo.

Decir que habrá crisis parece ser otro lugar común. Afirmar que “entraña una oportunidad” no lo es menos. Mejor vamos pasito a pasito, porque por el momento el pasito que tengo que dar está muy lindo y solo en él quiero pensar. Es de un día, como el de los AA.

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La navidad

Diciembre 19, 2008 · 4 comentarios

Como diría un excompañero del colegio: “siempre que pasa igual, sucede lo mismo”. La duración de la Navidad es proporcionalmente inversa a las ganas que uno tiene de vivirla, o al menos esa es mi experiencia.

De carajillo, la esperaba con ansias y cuando llegaba había una lista de cosas sin las cuales no podía decir que aquello fuera una verdadera Navidad. Voy a listar algunas, las más “gruesas”, de una lista inmensa de pequeños detalles que henchían el corazón de felicidad. (con lástima tengo que decir que muchas ya pasaron a la historia).

1. Los tamales. Como la casa de mis papás quedaba entre cafetales, el rito de la “tamaleada” arrancaba con la característica orden que mami nos dirigía a mi hermano y a mí para nos coláramos por la cerca del cafetal vecino y, con cuchillo en mano, fuéramos desflorando los palotes para obtener las mejores hojas.

2. Los villancicos. Como buen hijo de cartaga, la cosa pasaba por sintonizar la antes llamada Radio Rumbo (hoy Sinfonola) y escuchar la grave voz de Carlos Lafuente leyendo interminables listas de saludos (por cierto, mi nombre nunca fue pronunciado), uno que otro villancico y el acostumbrado “cuento del día” (con voces mexicanas y el toque malévolo del órgano).

3. Ver cuentos animados de Navidad. Los canales de tele abierta (en ese entonces en mi choza lo más cercano al cable era el canal 19) tenían la buena costumbre de programar bellos cuentos de navidad y la literatura universal (por ejemplo, los célebres “El príncipe feliz” y “El gigante egoísta” de Óscar Wilde). Ahora la única programación navideña que pasan son los infumables anuncios de promociones navideñas, vender, vender y vender.

4. El portal. A Dios gracias, en mi choza el pesebre, portal o pasito sigue teniendo el lugar de privilegio –por encima de cualquier gordo barbudo y borracho o arbolito navideño, por muy ciprés que sea—. Hay dos cosas bien tuanis que siempre recuerdo: mi tata jalándose unas super chozas para la divina familia (con toda clase de exquisiteces en bambú, tronquitos o esterilla) y el ritual viaje el Monte de la Cruz para conseguir la lana. En éste último, era menester dejarse guiar por un baquiano tan ameno como marifufo: mi primo Arturo.

5. Las cogidas de café. Bajar la fruta, apear la uva, coger yodo, ir a las olimpiadas, llámele como quiera, esa actividad económica y social que tanto marcó a nuestro país y, particularmente, mi zona de crianza siempre tendrá ese sabor a Navidad. Había que ver cómo odiaba yo meterle mano a las seis de la mañana, con ese frío, a las matas todas mojadas. Pero eso sí, nada más rico que echarse el gallo pinto con salchichón frío (el mejor almuerzo del mundo y a la mejor hora: 9:30 a.m.!!!!).

6. Recibir un regalito ya fuera por obra y gracia de los sacrificios de mis tatas o comprado con el sudor de la frente en el cafetal, la construcción o el salón de restaurante. Casi siempre se trataba de ropa y cuando más carajillos nos daban un juguetito, siempre era modesto y bien recibido. Nunca fue un obstáculo para mi imaginación transformar en nave espacial ultra futurista cualquier cunchejo que tuviera a mano y lanzarme a conquistar las tierras inhóspitas de mi cubre cama, que yo veía exactamente como si fueran los suelos rojos de Marte.

Hoy por más que busco, no encuentro nada de esto en los centros comerciales y las pequeñas alegrías que hacían de la época la más linda del año han ido pereciendo ante de una avalancha de chunches caros o sofisticados.

¡Qué ganas de volver atrás! Pero por más que lo quiera, solo puedo acordarme de aquellos tiempos, sonreír un poco y sentir que los ojos me pican.

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Vendamos más albóndigas

Diciembre 9, 2008 · 5 comentarios

Si tuviera que escoger la palabra de moda, seguramente sería “crisis”.

Doquiera se escucha o lee una palabra tan añeja como actualizada, gracias a causas que a veces nos resultan abstractas o ajenas.

Tanto se repite que, aun cuando su profundidad nadie la conoce a ciencia cierta, terminará convirtiéndose en realidad a fuerza de creerlo a pies juntillas. Es lo que los economistas llaman efecto Pigmalión, en honor al legendario Rey de Chipre que se enamoró de una escultura femenina de su propia creación.

Quienes gustan de la literatura, encontrarán la historia en la obra Pigmalión del escritor estadounidense George Bernard Shaw.

Según este fenómeno (también explicado por Robert Merton bajo el nombre de self fulfiling prophecy), las creencias y las expectativas de la gente afectan tanto la conducta con respecto a alguien o algo, que se terminan confirmando dichas expectativas. En el caso que nos ocupa, ese “algo” es la “crisis”.

En palabras sencillas, hay poco que hacer cuando la expectativa está definida porque, aún cuando resulte ser falsa, tendemos a actuar en dirección a ella. El resultado: ésta se materializa.

Mi hermano me envió una historia que habla de un hombre que vendía ricas albóndigas con pan, al lado de la carretera. El hombre no ponía mucha atención a lo que decían los periódicos, la tele o la radio, pero sí a su negocio. Alquiló un terreno, colocó una gran valla y a grito pelado anunciaba sus “deliciosas albóndigas calientes”. La gente respondió favorablemente y el hombre tuvo que aumentar la cantidad de pan y carne para dar abasto.

Pudo comprar un terreno más grande y habló con su hijo –un estudiante universitario—para que le ayudara con el floreciente negocio. Pero éste le reprochó no mantenerse enterado de las noticias: “Viejo, ¿no escuchás la radio ni lees los periódicos? ¡Estamos sufriendo una grave crisis! La situación es realmente mala; peor no podría estar”.

El hombre pensó que si su hijo estudiaba en la universidad y leía los periódicos, debía tener razón. Compró menos carne y pan, quitó la vaya y se deshizo del terreno. Las ventas disminuyeron. “Tenías razón”, le dijo a su hijo, “Verdaderamente estamos sufriendo una gran crisis”.

La moraleja de la historia es obvia. Cuanto más hablemos de la crisis, más real la haremos. No hablemos de la crisis, sino de las oportunidades y desafíos que la situación actual nos plantea.

Si trabajamos para una empresa, pensemos en las nuevas cosas que podemos hacer para ser más valiosos y necesarios para nuestros jefes. Si tenemos una empresa, pensemos en hacer nuevos negocios.

Pensar en el fracaso, inexorablemente nos llevará a él. Si por el contrario asumimos una actitud positiva, y la contagiamos a nuestros allegados, habremos ganado algo al final del día.

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temporal

Noviembre 30, 2008 · 5 comentarios

Una lluvia pertinaz dio al traste con uno de los conciertos que más esperaba para este año, el de Juan Luis Guerra (me acuerdo todavía de su presentación en mis tiempos de cole en Liberia, la primera vez que vino).

Es paradójico, porque debería estar enojado o decepcionado al menos por un concierto que se pasará para el día siguiente, hábil e incómodo para quienes trabajamos y no podemos darnos el lujo de tomarnos de un día para otro semejante licencia en época de cierres. Pero no es así. Estoy triste, como si el oscuro cielo que diviso a través de la ventana de mi apartamento, en un rincón hoy silencioso de Barrio Don Bosco, me hubiese contagiado su color gris.

La súbita nostalgia que me atacó y la cancelación del concierto de Juan Luis Guerra solo me provocan sumirme más en la calidez de las sábanas, ver malas pelis en la tele y escribir un poco para aliviar un poco el espíritu.

Afuera ya la lluvia cesó. Ya hizo su parte. Convirtió en lodazal la improvisada zona de concierto.

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Fuimos amistosos

Octubre 27, 2008 · 4 comentarios

Mis ex compas de la U y yo tuvimos la oportunidad de cristalizar un sueño largamente añorado: fuimos a almorzar a Soda y Restaurante El Parque (donde el único requisito es ser amistoso) con el claro objetivo de presenciar en vivo y en directo uno de los programas pioneros del controvertido periodismo deportivo criollo: Sensación Deportiva (un pase de profundidad en la crítica y el comentario), con Leonel Jiménez (toda una institución, y un vocerón, en eso de tomar el micrófono y hablar paja).

El almuerzo sirvió para derribar mitos, confirmar teorías y descubrir cosas en relación con tan mítico espacio y su morada desde hace 30 años:

1. En Soda y Restaurante El Parque (donde el único requisito es ser amistoso) realmente son amistosos. Lo pudimos comprobar no más entrando. La mesera se comportó a la altura desde el pedido de las bebidas (birras pa’ todos) hasta en el momento en que se dio cuenta de que Fanny había omitido de la orden el casado con bistec que deseaba nuestro queridísimo amigo Martín. El dueño es un señor bajito y bonachón que saluda a todas los comensales y les pregunta qué tal estuvo el almuerzo. Un tipazo.

2. La comida en Soda y Restaurante El Parque (donde el único requisito es ser amistoso) es buenísima. Por ejemplo, el arroz con camarones que pidieron José Pablo “Chascarrillo” y Diego Badilla se veía tentador y con camarones de verdad (no con ese camaroncillo que parece seco y de río, como el que venden en el Palí). Nuestros casados (el Cerdo pidió con pescado, yo pedí con chuleta, el de Martín con bisctec) estaban a la altura con sus respectivas guarniciones de platanito maduro, picadillo de ayote, ensalada y arroz y frijoles como los que hace mami. La chuleta de Fanny… digo, la chuleta que pidió Fanny tenía buen ver. Adicionalmente, le dan a uno entrada (caldito con verduras y carne) y al final cafecito o helados. Un chineo y muy rico todo.

3. Comprobamos que los años asistiendo al programa con tal de que lo dejen hablar a uno no se equiparan con el vestido corto, rojo tentación, que llevaba Fanny, pues desde que la susodicha se levantó para pedir que nos saludaran al aire, tanto Leonel como sus contertulios no le despegaron la mirada. El resultado fue predecible: Leonel nos saludó efusivamente (“un saludo a los muchachos de la generación 97 de Comunicación de la UCR, bien parecidos todos y buenos para la Bavaria!!!”). Sospecho que lo de “bien parecidos” iba direccionado al único elemento femenino de la mesa y que tan “grata” impresión causó en la masculina concurrencia del programa.

4. Esta teoría es la que probablemente nos dejó en shock a todos: ni Leonel ni los contertulios tomaron birra durante el programa en Soda y Restaurante El Parque (donde el único requisito es ser amistoso) (¡?). Personalmente, esto fue como cuando era niño y me di cuenta de que el regalito que descubría cada Navidad en el portal no lo había traído El Niño, sino que lo habían comprado mis tatas. El desengaño nos duró poco, porque los compas de la mesa (que sí habíamos pedido bebidas espirituosas) nos pusimos a chocar las botellas de birra al coro unísimo de “a ver, a ver, efectos de sonido”.

5. El característico grito de “Ayyyyy Kike”, que se escucha cuando ponen la canción de los cumpleañeros de Sensación Deportiva (un pase de profundidad en la crítica y el comentario), interpretada por Kike de Heredia, es en vivo!!!!!

6. Tengan cuidado cuando vayan a Soda y Restaurante El Parque (donde el único requisito es ser amistoso) porque uno corre el riesgo de no levantarse de la mesa y pasar el resto de la tarde imaginándose que el programa sigue y disfrutando una cervecita de más. Esta sensación está probada estadísticamente. De los seis que andábamos, los seis coincidimos en haber experimentado tan acogedor valeverguismo e intención de abandono de labores. A ese punto el Cerdo dijo algo muy acertado: “en unos años nosotros nos pareceremos a esos abotagados señores que están en la mesa de Sensación Deportiva (un pase de profundidad en la crítica y el comentario)”. Dios te oiga Cerdo y algún día lleguemos a ese estado de gracia.

7. Como corolario, y dada la cálida sensación (no muy deportiva) que todos albergábamos en el corazón y la panza, Fanny aprovechó el momento para anunciar su solemne intención de celebrar su cumpleaños el 11 de noviembre en Soda y Restaurante El Parque (donde el único requisito es ser amistoso). Así que ya lo saben, todos están invitados.

8. Solo hubo un lunar en nuestro paseo a Soda y Restaurante El Parque (donde el único requisito es ser amistoso) y fue la infaltable e insoportable asistencia de René Barboza, que vea aquello como el karaoke que se arma los sábados en la madrugada y no quería soltar el micrófono.

Acordamos institucionalizar un almuerzo una vez al mes (ojalá se pueda) en tan honroso lugar. También propuse que participáramos una tarde de estas en Oro y Grana (su programa… … … …deportivo) con Miguel Cortés, desde el casino Concorde.

A ver si también se nos hace.

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Peter y los ascensos

Octubre 23, 2008 · Dejar un comentario

Un tal Laurence J. Peter dijo una vez que en una jerarquía todo empleado tiende ascender hasta su nivel de incompetencia.

Un rápido vistazo a más de una institución, entidad o empresa, de esas que todos conocemos, echaría por el suelo la lapidaria conclusión a la que llegó el tal Peter, porque hay gente que a fuerza de “patas, bolados o serruchadas” se empeña en seguir escalando puestos en las jerarquías del mérito inverso.

Pero no se trata de eso esta columna, aunque sí de darle un poco de pelota al tal Peter y lo que su principio toca a la realidad de todos los que trabajamos en alguna organización o empresa.

Cuando un puesto queda vacantes es lógico que dentro de la estructura jerárquica de la empresa se busque alguien que, por méritos y formación, pueda ocupar la nueva posición. Sin embargo, no necesariamente un empleado con desempeño notable en su trabajo actual está en capacidad de asumir el nuevo reto.

Uno podría pensar que esto es un poco cruel, pero en muchos casos es cierto. Lo dijo Peter y la verdad yo le doy el beneficio de la duda.

Solo un ejemplo para ilustrar. Una persona capaz y con “don de gentes” podría no tener el perfil ideal para dirigir a sus compañeros. Podría verse en una nada agradable disyuntiva: dejar de ser el “compa tuanis” para hacerse sentir como jefe o mantener su forma de ser y ver su autoridad, respeto y metas comprometidas.

Responsabilidad en dos vías

En todas las empresas –en las más jerarquizadas con más razón—es especialmente considerar el asunto propuesto por Peter.

En primer lugar, las gerencias o jefaturas de recursos humanos deben poner mucha atención a su proceso de selección. A Peter hay que reconocerle en su justa medida, no más que eso. Es decir, no se debe buscar fuera algo que ya existe dentro.

Tampoco se puede forzar a que los nuevos puestos sean ocupados por empleados existentes sin tomar en cuenta si cumplen o no el perfil.

Todo pasa por definir claramente el puesto y sus funciones, así como las actitudes y aptitudes que debe tener el candidato para asumirlo.

En el caso de un empleado que aplique, debe sustraerse de pensar en el nuevo trabajo como si fuera el actual y ceñirse a analizar sus competencias en función de los nuevos requerimientos.

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Circostarrica

Octubre 9, 2008 · 9 comentarios

Un maestro de obras es asaltado y herido de muerte. Tendido en una acera agoniza durante 11 horas sin que nadie le preste auxilio. A nadie le importa mucho.

Eso sí, quien no envíe (no uno ni dos) muchos mensajes para “apoyar” a  María José en Latinamerican Idol (LAI) es un mal tico, un serruchapisos y un amargado.

Lo entrecomillo porque no se trata de apoyo a la noble y talentosa joven (ojalá así lo fuera), sino que es darle dinero a la multinacional Sony.

Ayer en entrevista en Al Día la primera ganadora de ese concurso habló sin ambages. Dijo que LAI no la sacó del anonimato para convertirla en la Madonna venezolana ni nada por el estilo; de mala gana le hicieron un disco mediocre por salir del paso y se olvidaron de ella (como de cualquier producto que cumplió su ciclo, pues el concurso es un fin en sí mismo y no un medio como algunos lo quieren hacer ver). Tal es así que ahora brega por su cuenta, tras romper con Sony un vínculo tan inútil como engañoso.

Me encanta la chiquilla como cantante; considero que sería una muy buena intérprete de temas originales (de un Fidel Gamboa o Humberto Vargas, por citar dos artistas nacionales). Coincido en que se trata de un tema para abrirle espacio en la agenda de los medios (como el de los artistas que la pulsean para sacar un disco o hacer un chivo), pero hemos rayado en el colmo de lo ridículo, frivolizando espacios noticiosos que deberían ser serios, perdiendo las perspectivas informativas que abogan por la cordura y la objetividad.

¿Qué pasa con la crisis financiera? ¿Qué pasa con el mundo? ¿Qué pasa con nuestra realidad inmediata? Todo, pero no importa. Ahora estamos frenéticos mandando mensajes a lo loco para “apoyar” a María José. Por favor, seamos serios. Un aumento de 300 colones en la bolsa de arroz o de 1,000 colones en el recibo de luz le aprieta la bolsa a un montón de familias, pero no importa, podemos dedicar 10,000 por celular para enviar “votos” de 500 cada uno.

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